hago la cama solo
para esconder tanta muerte
entre las sábanas.
De dónde se sacan la fuerzas, señor,
para zafarse uno de este terrible peso,
de este vacío enorme que no llena
ni un miserable poema.
Prometí romper el cielo,
pero no puedo ni con estas cuatro paredes
que se ciernen, más y más,
sobre mi cuerpo.
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