martes, 20 de diciembre de 2016

Huele a invierno

me he despertado
entre sábanas
blancas y 
frescas
como el aura
de esta 
totalidad
incandescente.

mi pelo
tendido en la
almohada
cual mancha de
café.

abriendo y entornando
poco a poco
los ojos.
soñando estar lejos
de aquí 
o
aquí.

escuchando canciones
esperanzadoras
y melancólicas
como 
Bukowski.

y hoy también te
he echado en 
falta pero no
con tanto 
dolor.

tu recuerdo es 
algo borroso ya
pero las punzadas
son tan hirientes como
de 
costumbre.

mi dèja senti.

y tengo miedo de
perder lo único
que dejaste
en mí
pero hoy la 
vida es blanca 
y dulce y tu despedida es
solo un poco más 
amarga que
lo 
demás.

un café con un croissant.

Picos voladores

siempre guardaba 
a ese pájaro
durante tu
ausencia.

aquel puñetero 
bicho estaba siempre
deseando escapar.

yo también.

pero aguardábamos 
tu finito y eterno
regreso.

le diste alas al
pico.

el pájaro no ha tratado
de escabullirse
más.

sus plumas se 
están cayendo.

al igual que mis
vanas
esperanzas.

Misioneros armados

nadie quiere a los 
misioneros
armados.

oh no,
nadie los
quiere.

aquellos que prometen
besos 
revolucionarios.

luz para
tu oscuridad.

cura para el
cáncer del
mundo.

pero,
oh no,
nadie quiere a los
misioneros
armados.

cuyas palabras
jamás lo fueron.

y cuyo fuego nos 
hará arder en algo aún menos
apacible que el
infierno.

nos dejarán sabor
a
ceniza.