nadie quiere a los
misioneros
armados.
oh no,
nadie los
quiere.
aquellos que prometen
besos
revolucionarios.
luz para
tu oscuridad.
cura para el
cáncer del
mundo.
pero,
oh no,
nadie quiere a los
misioneros
armados.
cuyas palabras
jamás lo fueron.
y cuyo fuego nos
hará arder en algo aún menos
apacible que el
infierno.
nos dejarán sabor
a
ceniza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario