De repente solo
es esa fotografía de la
mesa del comedor.
un rostro familiar, pero más lejano
que las marchitas estrellas
que iluminan el firmamento.
apenas un vago recuerdo
que se disipa, veloz, con la niebla
del olvido.
tan distante que ya parece
formar parte de los aromas
de otra primaveras.
primaveras que jamás
volverán.
pero, ¿volveré
yo a ti?
cuando ya de nada sirve rezar.
cuando lo único que queda
es la llama de lo perdido.
cuando solo puedes
llorar, reír o lamentar.
cuando caminas entre montes
perdidos de sueños
color rubí y plata.
cuando las arrugas de tu mano
dibujaban las más sublimes estelas
en mis entrañas.
cuando tu poesía y amor
abrigaban más que la lumbre
del fuego celestial.
gran tesoro mío,
tu pasar ha labrado uno de
los mejores caminos.
seguiré las mareas de tus aguas,
porque, una rosa es una flor,
pero tú eras verdaderamente la más
bonita y más hermosa.
AEE.
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