de junio
y las sábanas blancas
rozan los dedos de mis pies
como la guadaña
que siempre me acompaña.
la ventana anuncia,
con su menguante
claro de luz,
la estrecha
franja de vida atrapada en
una oscuridad que
me gangrena.
penumbra infinita e
imperturbable.
eclipse de los
resquicios de aquella
Alma que flotaba en la
dulce ignorancia.
mis pies rozan las sábanas
con furor, melancolía y
espanto cósmico.
y las sábanas se ciernen sobre mí,
mientras el claro de luz se apaga
Hasta disolverse en el Eterno
pavor que me amenaza.
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